EL FILÓSOFO DE GÜÉMEZ
¿QUÉ NOS DEJÓ BEIJING?
Ramón Durón Ruiz
En un país lesionado por los secuestros y la inseguridad, como el nuestro, ¿qué nos ha dejado Beijing 2008?, escasos logros deportivos (tres medallas, felicitaciones a los ganadores)y la consolidación de los pretextos. Los deportistas de Beijing, quesque no ganaron porque:Tenían agruras por los alimentos ingeridos antes de la prueba–argumento escatológico. Que les faltó atención médica. –argumento asistencial. Que no se le da la importancia al deporte de alto rendimiento –argumento técnico. Que les escatimaron apoyos –argumento administrativo. Que los uniformes fueron entregados a destiempo, de mala calidad y se despintaban –argumento de vestimenta, etc., etc. Tras los malos resultados obtenidos por atletas mexicanos en la olimpiada de China, nuestras autoridades deportivas deben hacer un alto para realizar una evaluación, buscando encontrar el camino de otros países –como Jamaica o Cuba– que invirtiendo menos recursos en su deporte, obtienen mejores resultados.Se hace necesario que se apoye a deportistas con talento desde sus inicios, y no una vez consolidados, la realidad del deporte mexicano es una película que cada dos años se repite, desde hace mucho tiempo, si no es el mundial de fútbol, es la olimpiada, siempre nos faltan resultados y nos sobran pretextos. Atletas de otras latitudes –a los que les sobra lo que le falta al carrizo: corazón– con escaso apoyo, modestos cuerpos atléticos y desafiando la resistencia física, consuman hazañas sin precedentes, obteniendo medallas.Otros países tienen una consolidada infraestructura deportiva, mejor a la nuestra, amplios programas de apoyo permanentes a los deportistas, estructuras deportivas masificadas desde primaria y secundaria y, obviamente, amplio apoyo al deporte de alto rendimiento. Los nuestros, por su parte –algunos– parece que carecen de sentido de lucha, se aferran a la vieja frase “lo importante es competir... no ganar”, será porque somos un país que estamos desaprovechando los grandes cambios que se dan en la globalidad, no hay un avance de fondo en el deporte, no existen programas innovadores de educación física, continúa el apoyo al cuarto para las doce a los atletas que ya están formados. No es una casualidad que en un país que pierde competitividad todos los días, que se rezaga irremediablemente y que se resiste tercamente a cualquier cambio, que no forme parte del evangelio “revolucionario”, los resultados deportivos sean tan decepcionantes. Los malos resultados de nuestros deportistas en Beijing son una clara señal, un aviso de que las cosas andan mal y de que no podemos seguir así, requerimos un cambio profundo, buscar que el deporte tenga más desarrollo desde la base, revisar los individuos que controlan las federaciones deportivas, en donde hay gente que en lugar de aportar, obstaculiza el desarrollo óptimo del deporte. México está dejando pasar el tiempo y las oportunidades, parece que nos hemos ganado el derecho a vivir a contracorriente, sin lograr cambios sustantivos, que no inserten con éxito en la globalidad y la competitividad.
El camino de los cambios en el deporte debe llegar, es largo, difícil y sinuoso, pero debemos hacerlo ya, las nuevas generaciones nos reclamarán, si por obstinarnos en avasallar al contrincante, de acorralarlo políticamente, nos olvidamos de construir los acuerdos que en todos los rubros –el deporte incluido– nos conduzcan al México reconciliado y de mejores resultados... que todos necesitamos.
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