Un coche bomba que fue abandonado
frente a la presidencia municipal de Nuevo Laredo, Tamaulipas, estalló
aproximadamente a las 11:00 horas, momento en que todo el personal se
encontraba en las oficinas.
El estallido ocurrió justo debajo
del despacho del presidente municipal, Benjamín Galván Gómez, y dejó como saldo
al menos cuatro personas lesionadas, que fueron atendidos de inmediato por
elementos de la Cruz Roja y otras corporaciones.
Debido a la magnitud del
estallido, seis ó siete vehículos quedaron totalmente calcinados y destrozados
y los efectos de la explosión causaron que las ventanas de decenas de inmuebles
a 400 metros a la redonda se vinieran
abajo.
Autoridades investigan el tipo de
artefacto del explosivo y las intenciones del grupo delictivo que lo colocó en
ese lugar.
El área circundante se encuentra
en estos momentos cercado por el Ejército, fuerzas federales y estatales.
Debido a este incidente, las
actividades municipales fueron suspendidas y evacuadas oficinas, edificios
públicos y comercios que se encuentran en la zona de la conflagración.
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