DAMASCO (Agencias).— La Cruz Roja
Internacional anunció ayer que a su juicio el conflicto en Siria es ya una
guerra civil. La evaluación hecha por la instancia es una referencia importante
que permite a las partes de un conflicto determinar qué cantidad y qué tipo de
fuerza pueden o no usar.
El portavoz del CIRJ, Hicham
Hassan, dijo en Ginebra que el derecho humanitario se aplica ahora en cualquier
lugar que ocurran hostilidades en Siria, donde los combates se han propagado
más allá de los puntos más conflictivos de Idlib, Homs y Hama.
El derecho humanitario
internacional otorga a las partes de un conflicto el derecho de usar la fuerza
apropiada para lograr sus objetivos. Pero los ataques a civiles y el maltrato o
muerte de detenidos pueden constituir crímenes de guerra. “Ya estamos hablando
de un conflicto armado no internacional en el país”, señaló Hassan. El CIRJ
había restringido hasta ahora su evaluación sobre la magnitud del conflicto a
las zonas más afectadas.
La calificación de “conflicto
armado no internacional”, utilizada por el CICR, es la fórmula legal para
referirse a una guerra civil e implica que el derecho humanitario internacional
se aplica en toda circunstancia en los lugares donde se registran combates en
Siria.
El CICR actúa como custodio y
garante de las Convenciones de Ginebra de 1949 y sus protocolos adicionales,
que contienen las principales normas internacionales destinadas a limitar la
barbarie de la guerra.
“Las hostilidades se han
diseminado a otras áreas del país. El derecho humanitario internacional se
aplica a todas las áreas donde haya hostilidades”, declaró Hassan.
En tanto, Siria negó ayer las
afirmaciones de la ONU de que fuerzas gubernamentales emplearon armas de grueso
calibre durante una operación militar que dejó montones de muertos. El portavoz
de la cancillería, Jihad Makdissi, dijo que la violencia del jueves no fue una
masacre, sino una operación militar contra combatientes armados que habían
tomado control de la aldea de Tremse.
Día de violencia
El ejército sirio y los rebeldes
libraron ayer violentos combates en Damasco después de que las tropas
gubernamentales bombardearan e irrumpieran en varios barrios de la capital, en
una jornada que se saldó con más de medio centenar de muertos.
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