El presidente Felipe Calderón
Hinojosa aseguró que colaborará e impulsará reformas en lo que resta de su
sexenio y aclaró que no teme ser llevado al Tribunal de La Haya por su lucha
contra el crimen organizado.
En entrevista con el diario
español El País, Calderón Hinojosa rechazó haber pactado con el PRI de cara a
la elección de 1 de julio.
A su vez aclaró que “antes que
ser opositor al priísmo, soy demócrata, y la democracia se dirime por los
votos, sea uno, dos o tres de diferencia”.
Afirmó que pese a la
obstaculización del PRI para aprobar las reformas energética, laboral y fiscal,
él y su gobierno continuarán impulsando la enmiendas, porque “todavía están a
tiempo de aprobarlas”.
Respecto a su estrategia contra
el narcotráfico que se basa en tres ejes —combate al criminal, reconstrucción
de las instituciones de seguridad y justicia y la restitución del tejido
social—, aseguró que es la vía que su sucesor, Enrique Peña Nieto tiene que
seguir.
Señaló que en términos de
fortalecimiento de las instituciones, aún con sus deficiencias, están mejor que
hace seis años.
Sin embargo, reconoció que en
términos de violencia no, porque “no sólo en México, en América Latina ha
habido un incremento exponencial de muertes generadas por grupos criminales que
se disputan el mercado de las drogas. No es algo que se genere por la acción
del gobierno”.
Ante las denuncias de las ONG de
violaciones a los derechos humanos en la guerra contra el crimen, Calderón
sostuvo que no teme ser llevado a la Corte Penal Internacional de La Haya,
porque su gobierno ha actuado con escrupuloso respeto a la ley.
Reconoció que pudieron
registrarse violaciones a los derechos humanos por parte de las Fuerzas Armadas
y de la Policía, pero han sido excepcionales, no sistemáticas.
Perdimos todos
El presidente Felipe Calderón
dijo que en las elección federal del pasado 1 de julio, perdieron todos los
panistas al no refrendar en votos el apoyo que pueden tener por su actuación.
“Como panista, perdimos todos.
Perdió la dirección panista, porque el proceso de selección de candidatos fue
errático, tortuoso, costoso políticamente. Con un gobierno que tiene 60% la
aprobación, la estrategia de campaña no fue de continuidad sino de cambio o
diferencia”,
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