Director General LD y MDCyA Clemente Miguel López Zepda
6 Septiembre 2010
Ejército mata al brazo derecho de “El Chapo”
Ignacio “Nacho” Coronel fue abatido en Guadalajara durante un operativo para detenerlo. El capo dirigía las operaciones del cártel en el occidente del país
30 de julio de 2010.- Nacho
Coronel no se intimidó ante los soldados. Los confrontó armado con una pistola
y fue el primero en disparar cuando los militares ingresaron a la habitación.
Mató al militar que encabezaba el operativo e hirió a un segundo oficial.
Él recibió dos
disparos, los dos a la altura del pecho que de inmediato le quitaron la vida.
El capo vestía de manera casual, ropa deportiva. Una playera blanca marca
Adidas, que quedó manchada por la sangre muy cerca del corazón y a la altura
del cuello. Su cuerpo quedó tendido sobre un desnivel que había al interior de
la habitación con piso de color ladrillo.
El Coronel parecía
estar dormido.
Quienes estuvieron en
el lugar confirmaron su identidad. Se comprobó que Ignacio Coronel jamás
intentó modificar su rostro.
Su cara era igual a la
de la fotografía que de él circulaba públicamente.
Sin ayuda de la DEA o
alguna otra fuerza el personal de inteligencia militar de la Sedena ubicó la
mañana del jueves las dos residencias en donde se refugiaba el capo de las
drogas. La decisión de actuar de inmediato vino del Alto Mando que diseñó un
operativo sorpresivo y de precisión, que inutilizó cualquier posibilidad de escape
del tercer hombre en importancia del cártel de Sinaloa.
La barba del capo
lucía casi igual a la de su fotografía, cerrada y perfectamente delineada, pero
sin estar abultada. Negra al igual que el pelo, el cual se peinaba hacia atrás.
Su aspecto era juvenil.
En las casas se
encontraron maletas repletas de dólares, así como joyas, armas y automóviles,
que hasta anoche se desconocía si estaban blindados.
El hombre que
controlaba el paso de la cocaína y las operaciones del narcotráfico en la costa
del Pacífico mexicano no se hacía acompañar de escoltas, más que por un solo
hombre, el de más confianza, Irán Francisco Quiñones Gastélum, quien se rindió
ante la superioridad de los soldados que intervinieron en el operativo de
precisión.
De hecho, según
autoridades militares, el bajo perfil era la estrategia de Nacho Coronel para
pasar inadvertido, no sólo ante sus vecinos de la colonia Colinas de San
Javier, de Zapopan, Jalisco, sino también de las autoridades y de sus propios
enemigos.
La incursión militar
al refugio del capo de las drogas, originario de Durango, fue realizada por
tierra y aire, con la participación de dos helicópteros que sobrevolaron el
lugar durante el tiempo que duró el operativo, que concluyó con la muerte de
Nacho Coronel.
El hombre que se
inició en el narcotráfico a gran escala, al lado del fallecido líder del cártel
de Juárez, Amado Carrillo Fuentes, era también buscado por las autoridades de
Estados Unidos que habían pedido a México su detención provisional con fines de
extradición por los delitos de narcotráfico, delincuencia organizada y lavado
de dinero.
Considerado como uno
de los capos más cauteloso que operaba en México, Nacho Coronel enfrentó en los
últimos meses la embestida del cártel de los hermanos Beltrán Leyva y que
provocó que en entidades como Nayarit y Colima se produjeran enfrentamientos de
gran violencia entre miembros de esas dos organizaciones criminales.
El último capítulo de
su historia sucedió con mayor revuelo en las calles cercanas a su refugio.
Gritos, disparos,
militares que corrían y dos helicópteros en sobrevuelo a baja altura rompieron
ayer la tranquilidad del fraccionamiento Colinas de San Javier, uno de los más
exclusivos de la zona metropolitana de Guadalajara.
Eran las 13:00 horas
cuando poco más de 150 elementos del Ejército en tres camiones y camionetas
artilladas sitiaron Paseo de los Parques al cruce con la avenida Acueducto, en
el poniente de la ciudad. Sólo habitantes de la zona eran testigos de la
incursión.
“Fue cuestión de dos
minutos, apenas vimos que llegaron y cercaron todo. Gritaban y ni nos volteaban
a ver. Se apostaron en las esquinas y cerraron el paso a vehículos y a todos.
Entonces empezó la cuenta regresiva... (Con información de Ulises Zamarroni)